ANALISIS - Ace Combat 8: Wings of Theve



Por Carlos Carames

Siete años después de Ace Combat 7: Skies Unknown, Project Aces vuelve a ponerse a los mandos de una de las sagas de combate aéreo más reconocibles de la industria. La espera ha sido larga y, después de completar la campaña, tengo bastante claro que ha merecido la pena. Ace Combat 8: Wings of Theve está entre las mejores entregas de la franquicia y demuestra que todavía hay margen para ampliar una fórmula con décadas de historia.

No estamos ante una revolución en los controles o el combate. Seguimos eligiendo una aeronave, preparando el armamento y cumpliendo objetivos en enfrentamientos cada vez más espectaculares. La diferencia está en una campaña más cinematográfica, un escuadrón con mayor protagonismo y operaciones que buscan ofrecer algo más que una sucesión de combates similares.

Eso no significa que todo funcione igual de bien. Algunas misiones iniciales se me hicieron pesadas, ciertas novedades jugables necesitan ajustes y el ritmo narrativo no siempre está bien medido. Sin embargo, la segunda mitad de la campaña ofrece algunos de los mejores momentos que recuerdo de la saga.

La guerra…


La historia nos lleva a julio de 2029, cuando la Federación Central de Usea (FCU) sufre la invasión de Sotoa. La ofensiva pone en peligro su supervivencia, pero la guerra no se libra únicamente con aviones y armamento. La moral de la población también importa, y la FCU necesita mantener viva una figura capaz de representar la esperanza.

Esa figura es Wings of Theve, un supuesto as de la aviación cuya reputación se ha convertido en una herramienta de propaganda. El piloto original, Jan Cope, muere durante los acontecimientos iniciales y el protagonista termina ocupando su lugar. Desde ese momento, nuestra participación en el conflicto queda ligada a una identidad que debemos sostener mientras las fuerzas de la FCU intentan resistir al enemigo.

Me gusta que la historia no se limite a presentarnos como otro piloto excepcional capaz de derrotar a un ejército entero. Wings of Theve representa algo más que una habilidad extraordinaria a los mandos: es una figura política y social que ayuda a mantener la moral de quienes están perdiendo su país. La contradicción entre la leyenda que debemos representar y la persona que realmente somos constituye uno de los elementos más interesantes del argumento.

También resulta interesante su ubicación dentro de la cronología de Strangereal. Los acontecimientos tienen lugar diez años después de Ace Combat 7, por lo que quienes hayan jugado la entrega anterior encontrarán algunos guiños y referencias reconocibles. Incluso hay un par de misiones que nos llevan nuevamente al elevador orbital, un escenario que tiene un peso importante en la historia de la franquicia.

Por otro lado, la historia ocurre once años antes de Ace Combat 3. Esto último tiene una lectura particularmente interesante: Wings of Theve empieza a mostrar con mayor claridad el peso que las organizaciones privadas y las corporaciones pueden tener en la industria armamentística y en los conflictos bélicos.


Puede parecer un detalle menor, pero es un elemento que ayuda a conectar distintas etapas del universo de la saga. Ace Combat 3 planteaba un escenario en el que las grandes corporaciones habían adquirido un protagonismo enorme, hasta el punto de que los conflictos ya no giraban exclusivamente alrededor de países y sus fuerzas militares. En ese sentido, esta nueva entrega empieza a construir un puente hacia ese futuro y amplía el trasfondo político y económico de Strangereal.

La propuesta encaja con los temas habituales de Ace Combat, donde la propaganda, los intereses políticos y la manipulación de la opinión pública pueden ser tan determinantes como los propios combates. Tampoco hace falta conocer las entregas anteriores para seguir el conflicto. La campaña presenta sus elementos principales con suficiente claridad, mientras que los veteranos encontrarán otra historia dentro del universo compartido de Strangereal.

La premisa es atractiva, aunque no todas las secuencias narrativas mantienen el mismo ritmo.

Un escuadrón que esta vez sí te importa


Una de las diferencias más visibles respecto a Ace Combat 7 está en el protagonismo de los personajes. La historia no se limita a mostrar escenas cinematográficas entre misiones o conversaciones por radio: también nos permite pasar tiempo con los miembros del escuadrón fuera de la cabina y observar cómo evolucionan sus relaciones.

Tasha destaca por aportar una perspectiva diferente al habitual dramatismo militar de la saga. Su pasado civil y su incorporación a la vida militar ayudan a explorar qué significa participar en una guerra desde un punto de vista distinto. Los compañeros no están ahí únicamente para comentar los enfrentamientos, sino que contribuyen a entender las circunstancias de las operaciones y sus consecuencias.

Este enfoque beneficia a la campaña, porque hace que los personajes tengan más presencia que en una simple sucesión de misiones. El problema es que algunas conversaciones se alargan demasiado y retrasan el momento de volver a pilotar. Entiendo la intención de desarrollar al escuadrón, pero habría agradecido una mayor selección de escenas y diálogos.

El juego cuenta con voces en inglés y japonés, además de subtítulos en español. Las interpretaciones cumplen y permiten disfrutar de la historia, pero creo que Bandai Namco podría haberse tomado la molestia de incorporar un doblaje al español, ya fuera castellano o latinoamericano.

No es una cuestión de que los subtítulos estén mal presentados o tengan un tamaño insuficiente. El problema es que buena parte de los diálogos se producen durante los propios enfrentamientos, cuando necesitamos prestar atención a las aeronaves, los objetivos y las amenazas que aparecen en pantalla. En esos momentos, resulta complicado seguir una conversación y, al mismo tiempo, leer los subtítulos sin perder de vista lo que sucede en el aire.

Un doblaje habría ayudado muchísimo a disfrutar de esas secuencias sin tener que dividir constantemente nuestra atención. Es una oportunidad perdida, especialmente en una entrega que apuesta tanto por el desarrollo de sus personajes y por una narrativa más cinematográfica.

El juego consigue dar más espacio a sus personajes, aunque no siempre aprovecha ese tiempo con la misma eficacia.

Una fórmula que no innova mucho, pero funciona perfectamente


El combate conserva las bases de siempre: controlar la velocidad, gestionar los misiles, leer el espacio aéreo y reaccionar cuando aparecen nuevas amenazas. La principal mejora está en la construcción de las operaciones.

Durante la campaña debemos derribar aeronaves, atacar instalaciones terrestres, proteger unidades aliadas, escoltar convoyes y enfrentarnos a objetivos que exigen algo más que apuntar y disparar. En determinadas misiones, varias amenazas coinciden al mismo tiempo, por lo que decidir qué eliminar primero puede marcar la diferencia.

Algunas operaciones también permiten abordar los objetivos con mayor libertad, sin obligarnos a seguir una secuencia completamente rígida. Podemos decidir cómo repartir nuestra atención entre las amenazas aéreas y terrestres, algo que da más importancia a la preparación de la aeronave y a nuestras decisiones durante el combate.

La variedad es uno de los puntos fuertes, aunque no todas las misiones alcanzan el mismo nivel. Los enfrentamientos aéreos de gran escala suelen ser los más estimulantes, mientras que algunas operaciones centradas en atacar objetivos terrestres o proteger unidades resultan menos emocionantes. Habría agradecido alguna misión más centrada en eliminar amenazas con libertad, sin tantas exigencias de escolta y protección.


No es un problema que arruine la campaña, pero sí una oportunidad perdida para distribuir mejor sus propuestas. Cuando el diseño permite tomar decisiones y obliga a reaccionar a lo que sucede en pantalla, el sistema de combate demuestra que no necesita una revolución para seguir funcionando.
Más posibilidades tácticas

Una de las novedades más importantes es la posibilidad de llevar dos armas especiales al mismo tiempo. Esto permite adaptar mejor la aeronave a misiones que combinan amenazas aéreas y terrestres, sin tener que renunciar por completo a una de las dos especialidades.

La idea funciona sobre el papel, pero el manejo podría ser más cómodo. Cambiar entre ambas armas requiere alternar la selección y, en medio de un enfrentamiento intenso, ese paso adicional puede resultar molesto. En vez de sentirse como una mejora natural, el sistema añade fricción a una acción que debería ser inmediata.

Habría sido más práctico asignar cada arma especial a un botón distinto. Así podríamos alternar entre ellas sin pasar por una selección adicional, aprovechando mejor las posibilidades que ofrece esta novedad. La propuesta amplía las opciones tácticas, pero su implementación necesita un ajuste de interfaz.

Las aeronaves de guerra electrónica aportan una función diferente al combate, tanto en la campaña como en el multijugador. En lugar de centrarse exclusivamente en derribar enemigos, ofrecen apoyo y pueden dificultar las operaciones del rival.


Su utilidad no se mide necesariamente por el número de bajas. El problema es que su aportación resulta menos evidente que la de un caza que elimina objetivos directamente. Si el juego no deja claro qué efecto tiene ese apoyo, es fácil pasar por alto sus ventajas y preferir aeronaves especializadas en el combate convencional.

La incorporación tiene potencial y amplía las posibilidades a la hora de elegir avión, pero necesita explicar mejor sus beneficios y mostrar cuándo está influyendo en una operación. Es una función que merece tener espacio dentro del sistema de combate, aunque su presentación debería ayudar al jugador a comprenderla sin obligarlo a experimentar tanto por su cuenta.

Una campaña extensa con un arranque irregular


La campaña ronda las treinta misiones y puede llevar aproximadamente entre 14 y 17 horas, dependiendo de la dificultad y de cuánto tiempo dediquemos a repetir operaciones para mejorar nuestras puntuaciones o desbloquear contenido.

El principal problema está en las primeras horas, donde se acumulan varias misiones de bombardeo y ataques a objetivos terrestres. Personalmente, disfruto más de los duelos aéreos, por lo que encadenar operaciones de este tipo hace que el ritmo se resienta. No son misiones carentes de sentido dentro de la guerra que plantea el juego, pero tampoco suelen ofrecer la misma emoción que enfrentarse a otros pilotos.

A medida que avanzamos, las operaciones ganan intensidad y la campaña aprovecha mejor sus recursos. Los acontecimientos empiezan a tener mayor peso y las misiones más ambiciosas consiguen que la duración esté justificada. El resultado es una aventura que mejora conforme se acerca a su desenlace.

La progresión también invita a experimentar con diferentes aeronaves y armamentos. Repetir una misión para conseguir una puntuación superior puede ser entretenido para quienes quieran dominar cada operación, pero el sistema de desbloqueos tiene una contrapartida: las aeronaves y mejoras más caras exigen acumular créditos, lo que puede obligarnos a repetir misiones.

Para quienes disfrutan perfeccionando sus resultados, supone un incentivo adicional. Para quienes quieren probar un modelo concreto, puede convertirse en una rutina. Un ritmo de desbloqueos más generoso habría fomentado la experimentación sin exigir tantas repeticiones.


La dificultad presenta otra cara del mismo problema. Algunas operaciones se convierten en pruebas de paciencia cuando se acumulan amenazas o llegamos al final con pocos recursos. Perder después de superar buena parte de una misión larga resulta frustrante si tenemos que repetir varios minutos de combate.

Un reto exigente puede ser muy satisfactorio cuando nos obliga a cambiar de estrategia o aprovechar mejor el avión elegido. La frustración aparece cuando el castigo por un error al final de una operación pesa más que la satisfacción de superarla. No es algo que arruine la experiencia, pero sí un aspecto que podría haberse ajustado mejor.

Y, aunque me tenga que poner un poco más spoilero, no puedo dejar de pensar en lo que es la última misión del juego. La misión 30 resume lo que Ace Combat 8 puede ofrecer cuando alcanza su mejor nivel. La compararía con Avengers: Endgame por esa sensación de que personajes y acontecimientos preparados durante horas terminan reuniéndose en un mismo punto. La escala del conflicto, la participación del escuadrón y la intensidad del combate se combinan en una operación que transmite la importancia de estar llegando a un momento decisivo de la guerra.

Un espectáculo visual y sonoro en Xbox Series X


En Xbox Series X, los cielos, las capas de nubes, los efectos meteorológicos y las explosiones refuerzan la escala de los enfrentamientos. Las nubes y los cambios de iluminación no son simples elementos decorativos: ayudan a dar profundidad a los escenarios y a crear una atmósfera distinta en cada operación.

Las aeronaves siguen siendo las protagonistas, pero el entorno contribuye a que las batallas más intensas tengan una presencia visual difícil de ignorar. La sensación de volar entre nubes densas mientras los misiles cruzan el espacio aéreo funciona especialmente bien.

En Xbox Series X podemos elegir entre dos modos gráficos: calidad y rendimiento. El primero prioriza la presentación visual, con un objetivo de 30 fotogramas por segundo, mientras que el segundo busca alcanzar los 60 FPS a cambio de algunos sacrificios gráficos.

Personalmente, jugué la campaña en el modo calidad y considero que es una opción perfectamente válida para disfrutar de la experiencia. Es cierto que estamos ante un juego de aviones, donde una mayor fluidez de imagen siempre resulta bienvenida, pero los 30 fotogramas por segundo me parecieron suficientes para controlar las aeronaves y disfrutar de los enfrentamientos.

El modo rendimiento, por su parte, me dejó sensaciones algo más irregulares. No consigue mantener los 60 FPS de manera estable y la reconstrucción de imagen se hace especialmente evidente en determinadas situaciones, sobre todo durante las cinemáticas. La pérdida de nitidez en algunos elementos termina afectando a una presentación visual que destaca precisamente por su calidad.

Creo que, en este caso, el modo calidad ofrece un equilibrio más satisfactorio. Wings of Theve es un juego visualmente muy atractivo y merece la pena disfrutar de sus escenarios, efectos meteorológicos y modelos de aeronaves con la mayor calidad posible. Aunque entiendo perfectamente que otros jugadores prefieran sacrificar parte de esa presentación a cambio de una mayor fluidez, personalmente no sentí que los 30 FPS limitaran mi experiencia.

Los tiempos de carga son otro aspecto mejorable. El acceso inicial al menú y la carga de las misiones pueden hacerse largos, especialmente cuando queremos repetir una operación o probar otra aeronave. No afecta directamente al combate, pero añade esperas innecesarias a una experiencia que invita a experimentar.


En el apartado sonoro también hay mucho que destacar. La banda sonora tiene algunos momentos menos inspirados, pero cuenta con un tema principal especialmente potente que aparece en diferentes versiones y remixes a lo largo de la campaña. Esa melodía consigue darle una identidad propia a la entrega y acompaña muy bien algunos de sus momentos más importantes.

De hecho, basta con buscar en YouTube para encontrar numerosos AMV y vídeos de aficionados que utilizan el tema principal y sus distintas versiones. Es una buena muestra de cómo determinadas composiciones terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una franquicia.

Los efectos de sonido también están muy bien logrados. El rugido de los motores, las explosiones, los misiles y las comunicaciones por radio contribuyen a que cada operación tenga mayor presencia. Las voces de los compañeros y las indicaciones durante los enfrentamientos ayudan a mantener la sensación de estar participando en una operación militar.

Por todo esto, recomiendo especialmente jugar con auriculares. La combinación de música, efectos y comunicaciones permite apreciar mucho mejor el trabajo realizado por Project Aces en este apartado. Es uno de esos juegos en los que el sonido no se limita a acompañar lo que vemos en pantalla, sino que forma una parte importante de la experiencia.

Conclusiones


Ace Combat 8: Wings of Theve amplía la fórmula de la saga con una campaña más cinematográfica, personajes con mayor presencia y nuevas opciones tácticas. Sus principales defectos están en la ejecución de algunas ideas: el manejo de las armas especiales resulta incómodo, la guerra electrónica necesita explicarse mejor y el sistema de desbloqueos puede fomentar demasiadas repeticiones.

La campaña tampoco mantiene el mismo nivel de principio a fin. Algunas misiones terrestres se hacen pesadas, ciertas escenas narrativas alargan el ritmo y la dificultad puede castigar en exceso los errores al final de una operación. Son problemas concretos que impiden que la experiencia sea más consistente.

No puedo ofrecer una crítica muy extendida sobre el modo multijugador porque, voy a ser sincero, no es algo que me agrade demasiado. Desde fuera, es bueno ver que para Ace Combat 8 han puesto más empeño, ofreciendo modalidades más variadas y un sistema de progresión independiente, como corresponde a una experiencia de este tipo.


Pero el multijugador nunca fue un punto fuerte de una saga tan longeva que tampoco depende de él para construir su identidad. Ace Combat 7 tuvo un multijugador sencillo y directo, algo para pasarla bien con amigos en partidas privadas. El online de AC8 llega con una propuesta más ambiciosa, una mayor variedad de modalidades y un sistema que apuesta por las temporadas intentando replicar el modelo de juego como servicio, pero el tiempo dirá si consigue convertirse en una parte más importante de la experiencia. Al menos para mí, la campaña sigue siendo el eje de todo.

A pesar de ello, la calidad de sus mejores enfrentamientos y el desarrollo de la segunda mitad terminan inclinando la balanza a su favor. La misión 28 es una muestra de lo que ocurre cuando el juego reúne sus mejores recursos y consigue que el espectáculo tenga sentido dentro de la historia.

Después de siete años, Ace Combat vuelve con una entrega que sabe qué debe conservar y dónde puede crecer. No necesita reinventar cada sistema: necesita buenas misiones, combates memorables y una campaña que mantenga las ganas de seguir volando. Cuando Wings of Theve encuentra ese equilibrio, lo consigue con creces.

Es uno de los mejores juegos de la saga y, por la ambición de su campaña y la calidad de sus mejores momentos, podría haber entrado con fuerza en la conversación por los mejores juegos del año en una temporada menos cargada de grandes lanzamientos. Tiene fallos y decisiones que habría preferido ver resueltas de otra manera, pero el conjunto está a la altura de las expectativas. Para los seguidores de la franquicia, la espera ha valido la pena.
  • Desarrollador por: Bandai Namco Aces Inc.
  • Publicado por: Bandai Namco Entertainment
  • Disponible en: Xbox Series X|S, PS5 y PC
  • Fecha de salida: 2 de octubre de 2026
*Código de review proporcionado por Bandai Namco*