Por Ariel Fuentes
Por un montón de razones, Occidente tiene desde hace décadas una obsesión con Japón. La tierra del Sol Naciente fascina por su historia, sus paisajes, su disciplina, su misterio, su mezcla irrepetible entre tradición y modernidad. La enorme comunidad de jugadores de Forza Horizon venía esperando desde hace años que la saga llegara a la geografía nipona, y este 19 de Mayo de 2026 ese sueño finalmente se hará realidad.
Por cortesía de Xbox, probamos una versión preliminar casi dos meses antes de su lanzamiento, y en esta nota vamos a contarte todo lo que ya podemos decir sobre uno de los exclusivos más esperados de este año. No se trata, por supuesto, de una build final ni de un acceso absoluto a todos sus sistemas y contenidos, pero sí de una oportunidad lo bastante generosa como para empezar a responder varias preguntas importantes.
Hay franquicias que ya no necesitan demostrar qué son. Necesitan, en todo caso, recordar por qué alguna vez nos volaron la cabeza. Forza Horizon 6 está parado exactamente en ese lugar: no en el de la revolución obligatoria, sino en el del desafío más difícil de todos, que es volver a hacernos sentir que salir a la ruta, doblar en una curva al atardecer y perderse un rato en el mapa sigue siendo algo mágico.
Porque si algo logró Horizon a lo largo de los años fue eso: convertir al auto en mucho más que una máquina. Lo volvió paisaje, música, velocidad, capricho, colección, escapismo. Lo sacó del simulador estricto y del arcade clásico, y lo volvió videojuego total. Pero con el paso de los años, también empezó a cargar con el peso de su propia fórmula. Cada entrega fue puliendo tanto la receta que la saga quedó cerca de una pequeña amenaza: la de transformarse en una obra maestra demasiado cómoda consigo misma. De hecho, en 2023 sentimos que The Crew Motorfest traía suficientes innovaciones y personalidad como para convertirse en el primer retador serio de la legendaria saga de Playground, que seguía complaciente en su trono.
Por eso Forza Horizon 6 genera tanta expectativa. No sólo por su despliegue técnico, que se da casi por descontado. Tampoco por la cantidad absurda de autos (unos 550, en lanzamiento) que volverá a ofrecer, con un parque bastante renovado. No sólo por el festival, las estaciones (en la preview sólo pudimos probar una Primavera bastante lluviosa), el mapa enorme y una fantasía de conducción perfecta. La expectativa real pasa por otro lado: queremos saber si Playground todavía tiene algo nuevo para decir con una de las mejores series de conducción de la historia.
La vara está ridículamente alta. Los tres primeros juegos de la franquicia fueron corriendo el límite de lo que podía hacerse en un juego de autos, heredando las buenas físicas de los Motorsport pero otorgando mundo abierto y mil posibilidades lúdicas. Forza Horizon 4 fue una maravilla sobria por atmósfera, identidad y ritmo. Forza Horizon 5, en cambio, fue probablemente el Horizon más exuberante, más grande y generoso en contenido, pero también uno que a varios nos dejó una sensación extraña: la de estar frente a un juegazo incuestionable, sí, aunque quizás menos sorprendente, menos compacto, menos “especial” en su alma. Como si la saga ya supiera tanto cómo gustarnos que empezara a perder un poquito de filo.
Ahí es donde Horizon 6 tiene su gran oportunidad, y parece que la aprovecha: Playground usa el As de Espadas que se venía guardando, Japón. No funciona sólo como una postal hermosa o como un capricho largamente pedido por los fans: llega como inyección de identidad para una saga que ya empezaba a correr el riesgo de repetirse. Hay algo en sus autopistas urbanas, sus zonas montañosas, sus templos, sus caminos secundarios, sus cerezos y su densidad visual que le devuelve a Horizon una sensación de descubrimiento muy poderosa.
También hay una aparente renovación de la estructura. La saga lleva años apostando a la recompensa constante, la celebración permanente, el elogio ininterrumpido al jugador. Todo desbloquea algo, todo te premia, todo te dice que sos brillante. Y aunque eso funciona como loop de dopamina, también empieza a aplanar la experiencia. Lo que esta preview sugiere es una búsqueda, aunque sea leve, de mayor tensión, de progresión algo más marcada y de una sensación más clara de conquista. Hay pequeños indicios de que Horizon 6 quiere que la experiencia vuelva a sentirse un poquito menos automática.
Horizon 6 todavía no deja ver del todo si resolverá los interrogantes que alejaron a sus predecesores de la perfección total, pero sí da la impresión de querer construir un mundo más orgánico, más vivo, menos de cartón pintado.
Y por supuesto está la cuestión técnica, donde la serie prácticamente no tiene rival. Acá no se espera menos que excelencia: conducción refinadísima, sensación de velocidad impecable, autos reproducidos con obsesión casi fetichista, clima, iluminación detallada (en PC habrá raytracing; en consola no, pero se trabajó al extremo), paisajes para quedarse mirando. En ese terreno, Horizon hace rato que no compite contra otros juegos de autos: compite contra su propio legado.
Disfrutamos la preview durante unas 30 horas, aprovechamos para darles varias palizas asincrónicas a otros argentinos que también habían accedido temprano, y vamos a intentar responder a varias inquietudes que nos dejó la comunidad:
Sobre la locación y el mapa
¿Qué tal está el Japón de Horizon 6?
El Japón ficticio de Horizon 6 contiene un montón de lugares típicos, tanto urbanos como rurales, y transmite una identidad muy marcada. Es un mapa extenso, variado, con bastante verticalidad y probablemente el más fotogénico de entre los muchos escenarios por los que pasó el festival Horizon. Y eso es mucho decir. Hay Modo Foto, Modo Dron, y posibilidades de capturar algunas de las imágenes más hermosas que hayamos visto en un videojuego. Hay 673 rutas y caminos, varias regiones, hitos, y coleccionables de diverso tipo.
¿Es más grande que los mapas anteriores?
Playground asegura que “50% mayor que el México de Horizon 5”. Por sensaciones sí parece muy grande, aunque en esta build no tuvimos herramientas como para medirlo con precisión quirúrgica. Lo que sí podemos afirmar es que se siente más denso y más cargado de elementos que varios escenarios anteriores. No da la impresión de ser un mapa vacío: al contrario, tiene bastante presencia visual y una geografía que invita a explorar. Como los autos disponibles en la preview fueron relativamente lentos, no pudimos llevar el mapa al límite: condujimos en condiciones relativamente creíbles, salvo alguna escapada loca.
¿Transmite la sensación de viajar por Japón?
Nunca tuvimos la suerte de ir en persona, pero sí podemos decir que Horizon 6 logra construir una fantasía japonesa muy efectiva. Hay tránsito local, conducción por la izquierda, autopistas urbanas que remiten enseguida a la mítica Wangan, una representación simbólica de Tokio (primera metrópoli en un Forza, con rascacielos y todo; 5 veces más grande que Guanajuato, pero tampoco con la escala de las capitales de los primeros The Crew, por ejemplo), caminos de montaña donde hacer drift hasta el hartazgo, y una combinación muy atractiva entre lo urbano y lo rural. Todo esto, por supuesto, condensado en una versión utópica: del neón y callejones de Tokio al campo en pocos segundos, y de ahí a ver el Monte Fuji en el horizonte. El arenero virtual definitivo.
Mundo, IA y conducción
En los primeros videos el mundo parecía un poco vacío. ¿Qué pasa con eso?
Era una preocupación razonable, pero en la práctica, jugando, la sensación mejora. El mundo no nos pareció muerto. Sí da la impresión de que Playground sigue apostando a una atmósfera algo limpia y controlada, sin el caos extremo de una ciudad verdaderamente abarrotada, pero hay tránsito, actividad, eventos y suficiente movimiento como para que el mapa no se sienta decorativo. No es un sandbox urbano salvaje, pero tampoco un museo. Hay más tránsito “civil” de lo que se vio en los primeros avances, autos de la IA corriendo entre sí o haciendo locuras, y el multijugador agregará una capa de dinamismo por sobre todo eso. Tranquilos.
¿Mejoraron la IA?
A simple vista, sí, aunque no pudimos testearla de forma exhaustiva. Vimos menos errores grotescos, menos comportamientos absurdos y más momentos algo guionados, de esos en los que uno va recorriendo el mapa y se cruza con situaciones que ayudan a darle vida al mundo. Ahora bien: en carreras de dificultad media sigue apareciendo ese viejo problema de la saga, donde los Drivatars te dan pelea hasta cierto punto y después muchas veces parecen aflojar justo al final. Nuestra primera impresión es que son algo más realistas y un poco menos agresivos que antes, pero todavía no diríamos que el salto es revolucionario.
¿Cómo se siente el manejo?
Muy bien. En general, se lo siente un poco más realista, con más aplomo y más peso que en entregas anteriores. No me animo a decir que dejó de ser arcade, pero sí da la impresión de estar un poquitito más cerca de lo terrenal, sobre todo en asfalto y desactivando algunas asistencias (sobre ésto: hay un montón de opciones de accessibilidad, así que sigue siendo una experiencia adaptable para todos los niveles y gustos). Nunca antes había percibido tanto sub-viraje (aunque bueno, aclaro que usé muchos autos de tracción delantera) en estos juegos. Incluso con mando ofrece una experiencia bastante sustanciosa; la pérdida de grip es clara. Claro que después podemos tirarnos de un puente o atravesar un bosque destruyendo árboles como si fueran de papel, porque sigue siendo Horizon. Pero en el contacto con la ruta hay un tacto convincente.
¿Y el off-road? ¿Sigue siendo algo medio marginal?
No parece marginal, aunque tampoco sentimos que ahora se haya convertido en la esencia del juego. Lo que sí notamos es un poco más de tracción y una respuesta más estable cuando salimos del asfalto, al menos en vehículos preparados. Con otros quedamos patinando en el barro. Habrá que ver cuánto de eso depende del tipo de vehículo, de la configuración y de las distintas superficies, pero la primera impresión es positiva.
¿Lo probaron con volante?
No, lamentablemente no pudimos. Y sí: teléfono para Logitech.
Gráficos y rendimiento
¿Se ve mejor que Forza Horizon 5?
Sí, sin duda. Los paisajes son más densos, más cargados de elementos, con una vegetación y una composición visual que llaman mucho la atención. Los autos también muestran una mejora clara en geometría, materiales y limpieza de imagen. Es un juego que se ve extremadamente prolijo, más allá de algún bug en carga de texturas y polígonos que seguramente será subsanado.
¿Cómo rindió la preview?
La versión preliminar sólo nos permitió jugar en Modo Calidad. En Xbox Serie X corrió a 4K y 30 cuadros por segundo, con un nivel de detalle muy alto y una densidad visual impresionante. En esa configuración la experiencia fue sólida y muy vistosa. En Serie S se vio un poquito más “lavado” y a menor resolución, y también tuvo -por alguna razón- un mínimo de input lag que no detectamos en la consola más poderosa, pero fue perfectamente jugable.
No pudimos probar, al menos en esta build, otros modos de rendimiento ni sacar conclusiones definitivas. Pero la base técnica es muy prometedora. Quick Resume anduvo bien mantecoso, y saltamos de una consola a otra en segundos.
¿Mejoraron las repeticiones?
No parece haber grandes novedades, pero nos resultaron perfectamente funcionales, con las clásicas opciones de cámara que se heredaron desde los viejos Motorsport. Sí hay ahora una cámara cinemática que podemos usar mientras nuestra asistente Anna nos conduce automáticamente a destino.
Contenido, personalización y extras
¿Han incluido personalización en los interiores de los autos?
Hasta donde llegamos a desbloquear, no. También es cierto que el acceso estaba limitado y no pudimos ver la totalidad del contenido disponible. Pero de momento no parece que vaya por ahí. Dicho eso, los materiales de los interiores se ven más convincentes.
¿Qué onda el editor de personajes?
En esta build sólo pudimos elegir entre varón y mujer, con cero customización real. Así que, por ahora, no nos haríamos demasiadas ilusiones. Veremos si eso cambia en la versión final, pero hoy no parece ser una prioridad del juego.
¿Hay radio de anime? ¿Qué tal la música?
En la preview sólo estaba disponible una radio, orientada principalmente a la electrónica. No es mi estilo favorito, ni mucho menos, pero igual logró algo importante: me divirtió y terminé tarareando varias canciones. Eso ya es buena señal. Faltará ver qué tan variada y representativa termina siendo la selección completa.
¿Los autos Forza Edition cambian el aspecto del vehículo en el exterior?
Vimos sólo un par. La impresión inicial es que sí tienen rasgos distintivos, tanto en estética como en capacidades especiales. También se los nota más caros y más “premium”, por decirlo de alguna manera. Falta ver hasta qué punto esa diferencia será meramente cosmética o realmente significativa en la progresión.
¿Se puede cambiar de vehículo sin salir de la carrera?
En esta versión no pudimos comprobarlo con total certeza en todos los contextos posibles, así que preferimos no vender humo. Pero en modo libre, vagando por el mapa, podés cambiar de vehículo en instantes apenas accediendo al menú, algo que ya se podía en el juego anterior. Si sueñan con cambiar sobre la marcha, como en los The Crew, no.
¿El Modo creador va más allá de acoplar piezas estilo Hot Wheels?
No estaba incluido en la preview build, así que de momento no podemos sacar conclusiones serias al respecto. Sí pudimos experimentar un ratito con el modo de customización del garage, más profundo de lo que imaginábamos.
Primer veredicto
Más allá de la técnica, del contenido y de la escala, el verdadero deseo alrededor de Forza Horizon 6 es más simple y más profundo: que vuelva a enamorarnos. Que no sea solamente “más Horizon”, aunque incluso eso ya sería muchísimo comparado con casi cualquier competidor. Queremos ese momento en el que elegimos un auto cualquiera, ponemos una radio cualquiera, agarramos una ruta cualquiera y, de pronto, sentimos que podríamos quedarnos ahí horas. No por completar una lista, farmear créditos, o tachar iconitos del mapa. Simplemente porque manejar en ese mundo tan esperado por la comunidad se siente mejor que nunca, intrigante y fascinante.
La gran virtud de la saga Forza Horizon es que nunca fue sólo un juego de carreras: fue una fantasía de libertad sobre ruedas. Si Horizon 6 logra recuperar esa chispa, pero además se anima a empujar un poco la fórmula hacia adelante, Xbox podría volver a presumir -con argumentos- de tener una de las sagas más queridas, más consistentes y mejor valoradas de toda la industria.
Llega dentro de poco más de un mes, para Xbox y PC. Antes de que termine el año también llegará a PlayStation 5, donde también hay varios millones esperándolo.
La expectativa anda por las nubes. Comprobamos que la base está. Ahora falta lo más importante: que Forza Horizon 6 no se conforme con ser enorme, hermoso y pulido. Que vuelva a ser inolvidable.
*Esta Preview fue accesible gracias a Xbox Game Studios*









