ANALISIS - Rune Factory: Guardians of Azuma

Por Leon Herrra

Muchos conocerán la saga Rune Factory por ser ese "hijo" entre Story of Seasons. O más bien como un hermano o primo porque está saga nació como un spin off. Mientras que hemos jugado algunas de las últimas entregas de Story of Seasons, no somos expertos en granjas ni en simuladores de vida. Sin embargo, sí hay que reconocer que está fórmula es adictiva y acá tenemos otro ejemplo de esto.

En esta entrega, dejamos atrás el estilo europeo medieval de los juegos anteriores para viajar a Azuma, una tierra inspirada profundamente en el folclore japonés. Han pasado 50 años desde que ocurrió una catástrofe conocida como “el Colapso Celestial” que dividió a las aldeas y las dejó sumidas en el caos. A raíz de este desastre, la energía vital del mundo, conocida como Runas, dejó de fluir correctamente dejando a los 4 dioses de las estaciones olvidados y a las tierras de las aldeas yermas. Nosotros encarnamos a un Danzaterra, dándote la opción de elegir quien será el protagonista. 

Seremos los únicos con el poder sagrado de purificar esta corrupción que ha comenzado a marchitar los campos y a transformar a los monstruos y algunos humanos en criaturas agresivas. Luego de despertar a los dioses estos nos darán objetos divinos que nos ayudaran a erradicar la corrupción y además nos pedirán ser los nuevos jefes de estas aldeas, con todo lo que eso conlleva.

Lo que me atrapó no fue solo cultivar rábanos para ganar dinero y así poder pagarle a los aldeanos haciendo que no te odien por ser un mal jefe, sino la importancia de reconstruir aldeas enteras desde cero. No solo tenes que gestionar las tierras de cultivos; en esta entrega tenemos que construir tiendas, edificios, atraer nuevos habitantes y todo lo que ayude a devolverle la vida a las aldeas. Se siente como una misión de rescate a gran escala, algo que para alguien que disfruta de una buena narrativa de "héroe contra la adversidad", encaja perfectamente.

Si vienen de jugar Rune Factory 4, por ejemplo, van a notar cambios importantes. Para empezar, dejan atrás el estilo "Chibi" de entregas anteriores. Ahora el nuevo diseño de personajes es más estilizado, visualmente es precioso, con una estética que recuerda a veces a Genshin Impact por su colorido.

Segundo. Está vez el combate tiene un eje más central en la experiencia lejos de ser un relleno. Ya no solo utilizamos espada y escudo. Como Danzaterra, podemos usar tesoros divinos que si bien se nos brindan para erradicar la corrupción, tambien tienen usos prácticos en el cultivo de nuestras granjas y en los combates, como por ejemplo el tambor divino que nos da Ulalaka (es decir, la Diosa de la primavera) al principio de nuestra aventura nos sirve para revivir plantas marchitas, acelerar el crecimiento de los cultivos y además nos otorga HP a nuestra party durante los combates a cambio de usar los RP (Puntos de Runa) que se regeneran con el paso del tiempo, consumiendo comidas o pociones. 

El Abanico sagrado nos sirve para limpiar las flores venenosas que nos encontremos en algunas áreas, cosechar mayor cantidad de cultivos y a correr con mas velocidad fuera de los combates, el paraguas sagrado podremos utilizarlo para regar múltiples cultivos a la vez y como ala delta para planear por los aires, entre otros.

Además de las espadas cortas, largas y cuchillas dobles contamos con nuevas armas como el Arco y el Talismán que son armas mas que eficientes contra los enemigos voladores a las cuales podremos influirles daños elementales, cada tipo de arma tiene su propio árbol de habilidades, las cuales tendremos que ir mejorando a medida que avancemos en la aventura. 

De igual manera nos iremos encontrando recetas para forjar armas de mejores prestaciones en las herrerías de nuestras aldeas o comida para curarnos o recuperar RP que podremos cocinar en campamentos o tiendas de comida, aunque para eso tendremos que recolectar los elementos necesarios que irán soltando nuestros enemigos al ser derrotados, talando árboles o que vayamos cultivando en nuestras granjas. El combate en tiempo real se siente mucho más fluido y dinámico que en entregas anteriores, es muy disfrutable y no es solo machacar botones; tenés que alternar entre tus armas tradicionales y utilizar los objetos divinos con danzas sagradas que permiten realizar ataques en área visualmente impactantes, estos últimos consumen barras de espíritu que iremos rellenando al eliminar enemigos con ataques normales.

A diferencia de otros juegos de la saga donde la ciudad ya estaba ahí, en esta entrega nosotros somos los arquitectos, tendremos que decidir dónde construir los espacios para la agricultura, donde ubicar las casas de nuestros habitantes y como decorar estos espacios con edificios que nos ayuden a revivir la economía de cada zona. 

Si tengo que darles un consejo, este sería que no se agobien con la granja al principio. El juego es muy amable explicando las mecánicas y, a diferencia de otros simuladores, aquí el combate y la exploración tienen un peso enorme. 

Obviamente tendremos que hacer todo de manera manual al principio, pero una vez vayamos avanzando con la historia se nos unirán aldeanos a los cuales pondremos a trabajar en las granjas, ellos se encargarán del cultivo y el envió de estos por los cuales iremos recibiendo dinero para pagarles, también algunos podrán trabajar en las tiendas, herrerías o establos que vayamos construyendo en las distintas aldeas.

Y ojo a la progresión: el juego es muy inteligente al conectar tus avances en la granja con tu fuerza en combate. Si cuidas la tierra y purificas el ecosistema, tus estadísticas mejoran. Todo está conectado, y esa fluidez hace que nunca sientas que estás perdiendo el tiempo, hagas lo que hagas

En Guardians of Azuma, el sistema de vínculos es, posiblemente, el alma del juego. No se trata solo de entregar regalos a los habitantes para subir una barrita de afecto, se trata de reconstruir sus vidas. Al ser nosotros quienes le daremos nueva vida a las aldeas, vemos cómo los personajes van llegando, se instalan y empiezan a interactuar entre ellos.

Como buen simulador de vida en la granja tendremos personajes con los cuales podremos llegar a casarnos en un futuro, así que tómate tu tiempo para hablar con cada uno de los 16 candidatos a romance; las misiones de vínculo están muy bien escritas y le dan mucha alma al mundo, cada personaje cuenta con cosas que les gustan como otras que no, nos iremos enterando de sus gustos personales mientras mas veces interactuemos con ellos. Al completar estas misiones nuestra amistad con ellos irá aumentando, logrando que se nos unan como parte de nuestro equipo de aventuras, inicialmente conformado por 3 de estos compañeros, pero que mas adentrada la historia el grupo se ampliará y podremos ir acompañados con hasta 6 de ellos.

No se cierren a conocer a un solo personaje desde el principio. Tómense el tiempo de hablar con los habitantes de Azuma siempre que puedan; algunos de los mejores diálogos y secretos del juego están escondidos detrás de esas conversaciones diarias después de un largo día de exploración.

La vida en la aldea tiene un ritmo propio marcado por el calendario de festivales, y les aseguro que son citas obligatorias. Participar en los concursos de cocina o en las festividades típicas de este nuevo entorno japonés no solo es divertidísimo, sino que es la oportunidad perfecta para lucirte ante todos.

Y ojo, que no se les pase el cumpleaños de ese personaje que están intentando conquistar. Un regalo bien elegido en su día especial puede hacer más por su relación que diez charlas casuales. Lo que me encanta de estos eventos es que rompen la rutina, ver a todo el pueblo reunido, con decoraciones especiales y diálogos únicos, le da una vida al juego que pocos títulos logran. Es en esos momentos, celebrando una victoria en un festival junto a los vecinos que vos mismo ayudaste a traer de vuelta, cuando realmente sientes que Azuma es tu hogar.

Gracias a la gente de Marvelous, tuve la oportunidad de jugar Rune Factory: Guardians of Azuma de forma anticipada en Xbox Series S, y les tengo una excelente noticia: el juego es una seda. A veces nos preocupa que estos títulos de estética anime sufran con las texturas o las caídas de frames cuando hay muchos efectos en pantalla, especialmente en la Series S. Sin embargo, Guardians of Azuma brilla con luz propia.

Los tiempos de carga son casi inexistentes, y la tasa de imágenes por segundo se mantiene muy estable, incluso cuando estamos en medio de una danza de purificación con efectos de partículas por todos lados. Solo encontré unas caídas de frames en alguna que otra isla secundaria en específico, pero nada grave.

El estilo artístico inspirado en el Japón tradicional se ve nítido y vibrante. Los colores saltan de la pantalla y el diseño de los espíritus y dioses es, sencillamente, una delicia visual. Es un ejemplo perfecto de cómo un buen motor y una dirección de arte sólida pueden hacer que un juego se vea muy bien sin necesidad de fotorrealismo. Si sos usuario de una Xbox Series S, quédate tranquilo: vas a disfrutar de una experiencia redonda.

Rune Factory: Guardians of Azuma es esa "joyita" que quizás no esperabas ver en tu Xbox, pero que demuestra que la saga ha evolucionado para atraer a todo tipo de jugadores. Si buscas algo que mezcle una historia mística, un sistema de combate entretenido y la satisfacción de ver cómo un mundo muerto vuelve a la vida gracias a tus acciones, tenés que probarlo.

  • Publicado por: XSEED Games / Marvelous USA, Inc.
  • Desarrollado por: Marvelous Inc.
  • Fecha de salida: 13 de marzo de 2026 (Xbox Series, PS5)
  • Disponible en: Xbox Series, PC, PS5, Switch 2

*Código de review proporcionado por Marvelous*