ANALISIS - Revenge of the Savage Planet

Cuando empecé Revenge of the Savage Planet tuve bastante claro desde el principio qué tipo de juego tenía delante. No es una superproducción que quiera impresionarte con drama o realismo, sino una aventura que apuesta todo a la exploración, el humor absurdo y una actitud muy poco solemne. Desde el primer rato sentí que el juego me estaba diciendo que me relajara, que probara cosas y que no me tomara nada demasiado en serio, y eso terminó marcando mucho mi experiencia con él.

La historia, sinceramente, no me pareció memorable en el sentido clásico, pero sí efectiva. La idea de despertarte tras años en criogenia solo para descubrir que la corporación que te mandó al espacio básicamente te abandonó me resultó graciosa y bastante coherente con el tono del juego. Todo está planteado como una sátira constante al mundo empresarial, con mensajes corporativos ridículos y un lenguaje exageradamente optimista que contrasta con lo mal que están las cosas para tu personaje. No es una historia que te vaya a emocionar, pero acompaña bien y refuerza la identidad del juego.

Donde más disfruté el juego fue en la exploración. El cambio a la cámara en tercera persona me pareció un acierto total, porque hace que moverse por los escenarios sea mucho más cómodo y natural. Saltar, escalar, usar habilidades y volver a zonas anteriores con nuevas herramientas se siente ágil y bastante satisfactorio. Muchas veces me encontré desviándome del camino principal simplemente por curiosidad, y casi siempre valió la pena hacerlo.

El sistema de progresión me pareció simple pero bien pensado. Escanear criaturas y plantas no es solo algo anecdótico, sino que tiene impacto real en cómo avanzas. No es un juego difícil ni exigente, y el combate tampoco busca complicarse demasiado, pero eso nunca me molestó. Sentí que todo estaba diseñado para mantener un ritmo constante, sin castigar demasiado al jugador ni frenar la exploración con picos de dificultad innecesarios.

El cooperativo fue otro punto que me dejó una buena impresión. Jugarlo acompañado hace que todo sea más caótico y divertido, y aunque las mecánicas no cambian radicalmente, la experiencia se siente más viva. Es uno de esos juegos que claramente se disfrutan más compartiéndolos, sobre todo cuando las situaciones absurdas se acumulan y terminan generando momentos bastante graciosos.

Eso sí, no todo me convenció por igual. Con el paso de las horas, empecé a notar que algunas misiones secundarias se repetían demasiado en estructura, y la sorpresa inicial de la exploración se fue diluyendo un poco. También el humor, que al principio me sacó más de una sonrisa, no siempre mantiene el mismo nivel. Hay chistes que funcionan muy bien y otros que se sienten forzados o simplemente pasan sin pena ni gloria.

En cuanto al apartado técnico, mi experiencia mejoró claramente con el tiempo. Al principio noté algunos problemas menores de rendimiento y estabilidad, especialmente en el cooperativo, pero los parches hicieron un buen trabajo corrigiendo errores y puliendo el conjunto. No fue un lanzamiento perfecto, pero sí uno que terminó mejorando bastante gracias al soporte posterior.

Jugándolo en Xbox Series X, el tema del rendimiento fue algo que me generó sentimientos encontrados. Al inicio, los 30 fps se sentían un poco limitantes para un juego tan movido, pero con las actualizaciones posteriores la experiencia ganó mucha fluidez. En Series S el resultado es más modesto, con recortes evidentes, aunque sigue siendo perfectamente jugable y estable. No es un port que deslumbre, pero cumple.

Visualmente, no diría que es un juego impresionante desde lo técnico, pero su estilo artístico termina pesando más que la potencia gráfica. Los colores, las criaturas exageradas y los escenarios alienígenas tienen mucha personalidad, y eso hace que el mundo se sienta único, incluso cuando el nivel de detalle no es el más alto.

Al final, Revenge of the Savage Planet me dejó una sensación bastante positiva. No es un juego que vaya a recordar como algo revolucionario, ni uno que intente cambiar el género, pero sí como una experiencia honesta, divertida y con identidad propia. Tiene fallos, momentos irregulares y algunas decisiones discutibles, pero también sabe muy bien qué quiere ser. Para mí, es uno de esos juegos que no buscan destacar por ambición, sino por carácter, y eso, en muchos casos, termina siendo más que suficiente.

  • Desarrollado y publicado por: Raccoon Logic Studios Inc.
  • Disponible en: Xbox Series, PC, PS5
  • Fecha de salida original: 8 de mayo de 2025

*Código de review proporcionado por Raccoon Logic Studios Inc.*