ANÁLISIS: Phoenix Point Behemoth Edition

Por Ariel "Kaji" Fuentes

Allá por mediados de los ´90, la saga X-COM revolucionó los juegos de estrategia al aplicar un sistema de combate por turnos en los que teníamos que defendernos de una amenaza extraterrestre. Ahora, casi tres décadas después, su creador original vuelve a la carga con un juego que intenta recuperar los principales condimentos que hicieron de aquella serie una leyenda. Bienvenidos a nuestro análisis de Phoenix Point.

En 1994, X-COM: Enemy Unknown fue una revolución. Nos ponía al mando de la última línea de defensa de la humanidad al ser atacada desde el espacio exterior por invasores misteriosos e implacables. Usando una vista isométrica, y con gráficos que desde el estándar actual nos parecerían muy rudimentarios, ese juego transmitía una gran urgencia por gestionar adecuadamente nuestro equipo. Sería sólo el primero de una serie legendaria, que también incluyó a X-Com: Terror from the Deep (de 1995) y a X-Com: Apocalypse, de 1997. Después de algunos tropiezos, la saga cayó en la oscuridad hasta que fuera relanzada exitosamente en 2012, ahora a manos de Firaxis Games y publicada por 2K.

Firaxis y 2K gestionaron exitosamente la marca, y su juego más reciente, X-COM 2 (de 2016) se transformó en una obra maestra que siguió mejorando con cada expansión.

Ahora, el creador original de la franquicia quiere intentar de nuevo: su nombre es Julian Gollop y fundó un estudio en Bulgaria, Snapshot Games, con el que nos trae este ambicioso proyecto llamado Phoenix Point.

Phoenix Point es, en cierto sentido, más cercano a aquellos juegos de los ´90 que a sus reboots: es más rústico y hardcore que los productos de Firaxis y 2K, lo que -en nuestra opinión- terminará siendo una espada de doble filo.

La historia: un virus, casualmente llamado Pandoravirus, devasta al planeta Tierra y lo prepara para una invasión alienígena de horrores tecno-orgánicos. Aunque es una mera excusa para ir a pelear con monstruos mutantes, la narración y el universo de Phoenix Point están repletos de detalles inteligentes. El juego comienza en 2047, con la humanidad contra las cuerdas y dividida en múltiples facciones con intereses contrapuestos. Nosotros representamos a Phoenix Point, una organización global que se centra en el desarrollo tecnológico y la ciencia como principales armas.

No sólo tendremos enfrente a un invasor misterioso e inalcanzable: también tendremos que negociar, aliarnos o entrar en conflictos con otros tres grandes grupos humanos. Por un lado están los Discípulos de Anu, fanáticos religiosos que adoran a un dios extraterrestre. Por otro, New Jericho, militaristas y en línea con la Hermandad de Hierro de Fallout. Por último, Synedrion, ecologistas utópicos que proponen refundar a la humanidad mezclando a la naturaleza con alta tecnología. A cada paso que demos tendremos que tomar decisiones que impactarán, en uno u otro sentido, nuestra reputación para con cada uno de ellos.


Al comienzo disponemos de una única base, desde la cual deberemos ir emprendiendo misiones relativamente variadas y desarrollando equipamiento cada vez más poderoso para evitar que los invasores terminen de dominar el planeta. En este sentido, Phoenix Point es un homenaje explícito a sus antecesores: cada partida es un delicado equilibrio entre riesgos y beneficios. Tal vez, querer cubrir demasiado territorio termine cansando a nuestros soldados y perdamos a integrantes valiosos en alguna batalla que debió haber sido fácilmente controlable.

Los sistemas básicos del juego son esencialmente los mismos que ya son pilares del género de estrategia por turnos: la posibilidad de desplazarnos cierta cantidad de casilleros, cubrirnos, recargar, o vigilar una porción del escenario para disparar automáticamente si apareciera alguna amenaza. Pero Phoenix Point trae algunas innovaciones interesantes: una de las más importantes es la posibilidad de apuntar manualmente para intentar dañar partes específicas de alguna unidad enemiga. Esto está bastante bien conseguido y le da al juego aires a third person shooter, aunque su motor siga siendo el de un combate isométrico por turnos.


Otra característica ingeniosa tiene que ver con las mutaciones que nuestros contrincantes pueden experimentar, haciéndose más resistentes a nuestro daño y obligándonos a ser constantemente creativos. Cada partida de Phoenix Point tiene elementos azarosos: cada evento que suceda en el planeta es generado proceduralmente. Nunca dos campañas serán iguales, pero siempre tendremos que monitorear el progreso de la situación global y responder en consecuencia.

Podemos elegir entre cuatro niveles de dificultad para la campaña, y a pesar de nuestra experiencia en el género, tuvimos algunos problemas incluso en las dos más bajas. En parte por demorar demasiado nuestras inversiones en nuevas armas y armaduras (porque habíamos priorizado el desarrollo de vehículos que nos acompañaran en nuestras misiones), terminamos enfrascados en situaciones muy difíciles, y tuvimos que salvar la partida y volverla a cargar infinidad de veces para poder superarlas. Nos habíamos encariñado con algunos soldados que no pudimos salvar.

Hablando de soldados: curiosamente, sus diseños nos resultaron más sencillos y menos interesantes que los de la principal facción hostil. Se dividen en varias clases, incluyendo Asalto, Francotiradores, Pesados, y más.

Desde que se lanzó en PC en 2019, se habló mucho de los problemas técnicos del juego. Aunque varios han sido subsanados, otros siguen ahí: es una experiencia más rústica que sus hermanos AAA publicados por 2K, y en nuestras 20 horas de juego notamos numerosas fallas en gráficos, físicas, e incluso un par de crasheos al dashboard de la consola. También llegamos a quedarnos sin sonido en más de una oportunidad.

Estéticamente, Phoenix Point cumple. Los diseños de los enemigos están entre los más inspirados del género, siendo comparativamente más realistas que los de los juegos más cercanos.

En nuestra Serie S, Phoenix Point anduvo bien, pero sin descollar. Lo que es más: los tiempos de carga son tan importantes que ni siquiera nuestra unidad de estado sólido los redujo demasiado. Cuando pasamos a nuestra Xbox One X, directamente se hicieron insoportables: dos o tres minutos esperando, sólo para darnos cuenta que cometíamos algún error en batalla y teníamos que volver a cargar la partida.


Sin ser tan intuitivo como el maravilloso X-COM 2, o tan cómodo como el sólido Gears Tactics, Phoenix Point nos resultó perfectamente jugable con el control de nuestra Serie S.

La edición estándar de Phoenix Point tiene un precio de $859 en el store argentino de Xbox, antes de considerar impuestos. Vale aclarar que actualmente está incluido en Xbox Game Pass. El Pase de Temporada, que suma contenido adicional, cuesta $214 pesos. La versión que probamos, cortesía de Snapshot Games, fue la Behemoth Edition, que incluye todo lo publicado hasta el momento y curiosamente es más barata que la edición estándar: cuesta $459,20.

Hagamos un balance. Phoenix Point hace algunos aportes originales a su género, que ha ido evolucionando lentamente durante las últimas tres décadas. Intenta exitosamente recuperar algunos de los ingredientes de sus lejanos antecesores, como la sensación de urgencia y amenaza ante una fuerza enemiga superior. Suma elementos refrescantes, como la posibilidad de apuntar manualmente o la necesidad de establecer alianzas y negociaciones con otras facciones dentro de un político tablero dinámico. Su talón de Aquiles tiene que ver con su apartado técnico: todavía no es una experiencia tan cómoda de manejar ni tan agradable visualmente como otros juegos comparables. Dicho eso, creemos que los precios de las diferentes versiones lo tornan una opción interesante para quienes quieran una nueva opción en este nicho de juegos de combate isométrico por turnos.

  • Desarrollado por: Snapshot Games
  • Publicado por: Snapshot Games
  • Fecha de lanzamiento: 3 de Diciembre de 2019 (Windows, MacOS), 26 de Enero de 2021 (Windows, MacOS, Stadia), 1 de Octubre de 2021 (Xbox One / PS4).

Codigo de review proporcionado por Snapshot Games