ANÁLISIS: WRC 10

Por Ariel “Kaji” Fuentes

El Campeonato Mundial de Rally está por cumplir 50 años; esa larga historia está plagada de leyendas y son muchos los videojuegos que se inspiraron en esta intensa disciplina automovilística. Hace poco hablamos del original Art of Rally, por ejemplo. Hoy nos encontramos para traerles nuestro análisis del más reciente juego oficial de la competición: WRC 10.

En apenas una década, la saga WRC mostró una sostenida e innegable evolución. Las primeras cuatro entregas estuvieron a cargo de los italianos de Milestone, pero lo mejor arrancó cuando el manejo de estos juegos oficiales del Campeonato Mundial de Rally pasó a manos de los parisinos de Kylotonn. Aunque WRC 5, 6 y 7 no fueron particularmente interesantes, desde WRC 8 creemos que vienen entregando juegos notables.

El enfoque básico del juego es el de ser un simulador, aunque accesible. Siempre habrá quien demande más realismo, pero creemos que WRC 10 tiene lo suficiente como para contentar a la mayoría de los usuarios que quieran experimentar una temporada de rally. Esto no sólo incluye manejar los autos en las pistas, sino también gestionar una serie de aspectos de nuestro equipo: cronograma, personal, investigación y desarrollo, y más.

Los gráficos son correctos, pero no pueden pelear por el campeonato en un mundo donde existen Dirt Rally 2.0, F1 2021, cualquier Forza de la última década, o Gran Turismo Sport: aquí WRC 10 es claramente derrotado por casi cualquier AAA de conducción reciente. Aunque los coches están bien modelados, exhiben menor nivel de detalle que los vehículos de juegos más sofisticados: hice este análisis después de 40 días de dar vuelta al mundo en Flight Simulator, y la comparación entre esos aviones y estos autos fue injusta para WRC 10. No nos engañemos; por momentos WRC 10 se ve muy bien, los efectos climáticos están bien implementados, y los escenarios son complejos y creíbles… pero no es el juego que le vamos a mostrar a nuestra familia y amigos para impresionarlos. Hay un modo foto, a esta altura ya habitual entre juegos de carreras, para eternizar los momentos que querramos.

Como viene siendo habitual desde hace un par de años, podemos elegir entre un modo que priorice la resolución u otro que apunte a un rendimiento más fluido: como casi siempre, recomendamos este último. Jugamos WRC 10 en nuestra Serie S y los aspectos técnicos no presentaron problemas: los tiempos de carga son buenos, y la máquina parece correr el título con facilidad. Sí tenemos que decir que en más de una ocasión las pantallas de carga se congelaron y tuvimos que reiniciar desde el menú de nuestra Xbox para poder seguir jugando.


El sonido ha sido uno de los puntos más débiles de los WRC anteriores, y para esta entrega se prometió una renovación. ¿Se cumplió? Sí; hay efectos nuevos y evidentemente se invirtió cierto trabajo en grabar los motores desde cero. ¿Alcanza para estar entre los mejores? No, pero aún así es satisfactorio escuchar las contraexplosiones de nuestro escape y las piedras rebotando bajo nuestro chasis.

Apenas lanzamos el juego, se nos preguntará qué nivel creemos que tenemos al mando de un auto virtual de rally: Novato, Intermedio o Experto. Nuestra respuesta determinará la mayoría de las asistencias, aunque después podamos configurar todo a nuestro gusto. Aquí llegamos a uno de los mejores componentes de WRC 10: ir dominando los coches y las pistas se siente como un progreso natural, en el que nuestras mejoras son palpables. Mientras pasen las horas y nos vayamos animando a desactivar cada vez más ayudas, a interpretar mejor las instrucciones de voz de nuestro copiloto, y a entender el comportamiento de nuestro auto, sentiremos una gratificación muy especial. Kylotonn ya había conseguido esto con los últimos dos juegos, pero ahora es todavía más marcado: después de un par de docenas de horas de entrenamientos, vamos a vivir momentos de gran intensidad al deslizar nuestra máquina entre curvas.

Aunque se ofrece como simulador, hay elementos de WRC 10 que no son del todo realistas. El funcionamiento y la velocidad de los vehículos devorando kilómetros están bien representados, pero creemos que todavía falta algo de trabajo si se quiere emular a la realidad. A diferencia de lo que nos pasa con otros títulos “serios”, para jugar competitivamente a WRC preferimos usar una cámara externa, o bien la cámara desde el capot. Como detalle destacable, subrayamos que se puede personalizar el ángulo, la altura y otros parámetros de cada perspectiva, algo que no es habitual en el ambiente consolero, y que festejamos por la versatilidad que permite.


Aunque el juego tiene un convenio con el fabricante de accesorios Fanatec, manejarlo con un control de Xbox es sencillo y disfrutable. Los controles son ágiles y no sufrimos de latencia.

Con respecto a los autos: aplausos para Kylotonn por no sólo incluir la categoría máxima, sino también todas las opciones del WRC2, del WRC3, el WRC Junior, y -por si esto fuera poco- 22 representantes icónicos de la historia del rally. Estos últimos van de 1972 a 2019, y a pesar de que hay alguna omisión que no pasará inadvertida para el ojo crítico, la lista alcanza como para poder esbozar un panorama de estas décadas de evolución técnica. Como cereza del postre, podemos sacar esas bestias a rugir en una serie de desafíos históricos, elegidos de momentos particularmente interesantes del Campeonato Mundial de Rally. Incluso se nos permite personificar a algunos de los pilotos más relevantes del pasado de esta disciplina, en un recorrido cronológico bien elegido y bien presentado. Si queremos manejar el Peugeot 205 de Ari Vatanen, el recordado Toyota Célica de Carlos Sainz, o los Xsara de Loeb, podremos.

Todos los autos se sienten potentes, incluso lo más antiguos o lentos. Las máquinas más potentes, como el 205 del Grupo B, van a desafiar nuestros reflejos y nuestra motricidad fina.

¿Una novedad de esta edición? Por primera vez en la serie WRC, se nos permitirá pintar nuestros autos y personalizar parte de su aspecto. Hay también un sistema de daños con varios niveles de rigurosidad, bastante bien conseguido.


Como corazón, WRC 10 hereda el Modo Carrera de sus predecesores, que este año no tiene demasiadas innovaciones más allá de poder crear nuestro propio equipo privado, pero sigue siendo completo y divertido. Como dijimos, podemos gestionar nuestro personal, decidir en qué eventos participar (entrenamientos, descansos, rallys legendarios, eventos de fabricantes que podrían contratarnos…) y cumplir una serie de objetivos variados. Algunos de estos no tienen mucho sentido, pero en general nos parece que el Modo Carrera ofrece una sensación de progreso constante, premiando nuestro esfuerzo y nuestra atención a los detalles. Arrancaremos en categorías relativamente bajas e iremos subiendo en base a nuestros resultados. Un consejo: mucha atención al elegir las cubiertas disponibles.

Ahora sí, el plato fuerte: las etapas. Sí, muchas ya fueron utilizadas en juegos previos de la saga. Pero los trazados que Kylotonn viene diseñando son, a nuestro juicio, los mejores de la industria. Aunque no sean las más hermosas a nivel gráfico, la complejidad, el realismo y el ritmo que alcanzan las etapas de WRC 10 son dignos de alabanza. Ni siquiera el gran Dirt Rally 2.0, que discutiblemente es el rey de este sub-género de los juegos de rally, puede competir en este apartado. Hay 122 etapas extraídas de 19 países, incluyendo Argentina, España y muchas más localizaciones tanto del Campeonato Mundial actual como de ediciones pasadas. La enorme mayoría se sienten muy realistas y orgánicas y recorrerlas es un placer para nuestros sentidos.

A diferencia de lo que me pasa en otros juegos de carreras, en WRC 10 nunca sentí impaciencia por terminar una etapa. Todo lo contrario: me alegraba cada vez que tenía que pasar por etapas como Hafren, en Gales. Después de 15 horas de análisis, estoy seguro de que voy a seguir jugando WRC 10 durante meses.

Para el apartado multijugador, Kylotonn preparó varias opciones: clubs, pantalla dividida, rankings, eventos diarios y semanales, y más.

En el store argentino de Xbox, la edición básica de WRC 10 cuesta $3499. La Edición Deluxe se ofrece en preorder con un 10% de descuento, quedando en $4094: suma dos autos muy importantes (el Impreza ´97 de Colin McRae y el Lancer ´98 de Mäkinen, una etapa especial del rally de Alemania y potenciadores para el modo carrera). Vale mencionar que comprar la Deluxe nos permite acceder de manera cross-generacional: si reservamos la versión de Xbox One, eventualmente podremos jugar a la de Xbox Series.

¿Lo recomendamos? Lisa y llanamente, sí.

Como David frente a Goliat, WRC 10 tiene enfrente a un rival enorme: en este caso, el mencionado Dirt Rally 2.0, que a esta altura es un producto muy completo y maduro, y que objetivamente es más avanzado en muchos aspectos. Pero la constante evolución de la saga WRC, la gran variedad de contenido y -en esencia- lo divertido que es ir jugando cada vez mejor hacen de este título francés un imprescindible para quienes aman derrapar en caminos de cornisa. Aunque pueda armar polémica, si me pidieran que elija sólo un juego de rally para llevar a una isla desierta, mi respuesta no sería obvia ni inmediata: WRC 10 es imperfecto pero desafiante, muy entretenido, y ofrece una combinación de contenido que se siente coherente y completa. Sus rivales son más sólidos técnicamente, pero también más predecibles.

Como conclusión: este es el primer WRC en ser publicado desde que Codemasters anunciara que se quedó con la licencia oficial del World Rally Championship. Aunque amamos Dirt Rally y Dirt Rally 2.0, lamentamos que las cosas se dieran así: creemos que tenían una competencia cada vez más seria a manos de la saga publicada por Nacon. Este sería, según nuestros cálculos, el anteúltimo título oficial antes de que la licencia pase a manos de los británicos. No nos gusta que el poderoso se haga todavía más fuerte a costa de los pequeños, y aparentemente esto es lo que ocurrirá con los juegos de rally.

Por suerte, Kylotonn muestra que, como reza el viejo dicho, no está muerto quien pelea. Como dijo Gray Fox hace mucho tiempo, “un zorro acorralado es más peligroso que un chacal”, y en este caso vemos cómo una desarrolladora humilde lleva sus posibilidades al límite para sacarle todo el jugo a una licencia tan rica como la del Rally Mundial, incluso sabiendo que sus días con la franquicia bajo su control están contados. Aunque sus gráficos y físicas están lejos del podio, WRC 10 es más que la suma de sus partes y ofrece un combo muy variado, lleno de contenido relevante, y esencialmente muy divertido.

  • Desarrollado por: Kylotonn
  • Publicado por: Nacon
  • Fecha de lanzamiento: 2 de Septiembre de 2021 (Europa) / 7 de Septiembre de 2021 (América)
  • Plataformas: Xbox One, Xbox Series X/S, PlayStation 4/5, PC, Nintendo Switch (a confirmar)
*Esta review fue realizada con un código proporcionado por Nacon*