ANALISIS - Hot Wheels Infinite Rush

Por Gabriel Llarena Ruiz

¿Qué hace que un juego de carreras de mundo abierto sea bueno? No es solamente el mapa o el contenido, también se trata del concepto que se busca explorar. Cada juego o franquicia tiene algo que lo vuelve único, y ciertamente Hot Wheels es una marca que ya todos conocemos por su potencial. La cosa es que Infinite Rush no busca ser ambicioso o incluso aprovechar a fondo todo lo que tiene a su alcance, lo cual es bastante raro.

Se entiende porque Milestone quería intentar algo diferente a Hot Wheels Unleashed y buscar otros potenciales escenarios, más que repetir un poco más la misma fórmula. Al mismo tiempo, sabemos que crear un juego de mundo abierto no es sencillo. No se puede simplemente imitar todo lo que hacen los demás así nomás, y aun así esa es la impresión que deja por un lado.

El juego tiene todo lo básico de este género: escenarios variados, abiertos en buena medida a la exploración y llenos de coleccionables o desafíos. Hay un contenido sólido presente, aunque nada realmente sorprende porque incorporan todo lo que otras sagas ya han hecho.

Por supuesto, las pistas de Hot Wheels son muy características. No son simples recorridos llenos de curvas. Hay obstáculos, trampas, montones de accesorios que pasan de los juguetes a este mundo virtual, dándote toda clase de resultados. Pero se siente que todo su esplendor no es algo que se muestre tan rápido. Ya más adelante hablaremos de eso, porque es mejor que les demos una idea general del juego.

La idea central es que el jugador vaya progresando a lo largo de las cuatro islas, cada una con su ambientación y actividades, mezclando las calles de una ciudad, terrenos elevados, zonas rocosas, costas y más con los segmentos ya característicos de la marca.

El sistema de progresión se basa en perfeccionar nuestro rendimiento en eventos clave que nos acerquen más a las batallas contra los Rush Masters, oponentes únicos que serán más difíciles de lo normal. Una vez derrotado uno, el juego seguirá desbloqueando más eventos y nos invita a seguir desafiando a más corredores para que el siguiente maestro quiera competir contra nosotros.

Las actividades pasan no solamente por las carreras, también por eventos contrarreloj, de derrape, eliminaciones y Smashing Wheels para recolectar llantas. A todo esto se suman desafíos de acrobacias donde se pone a prueba qué tan rápidos o destructivos podemos ser. Sin dudas, diría que uno de los más divertidos es cuando debemos entregar coches en el concesionario, teniendo que evitar el contacto con cualquier objeto o vehículo para evitar recibir daños. También están aquellos conductores conocidos como Daredevils, quienes se desplazan por todo el mapa esperando ser desafiados en un duelo de corta duración, con su coche como recompensa exclusiva.

En muchas ocasiones, quizás terminemos encontrando más divertido todo el contenido secundario que las propias carreras, a menos que ajustemos la dificultad.

Los modos de dificultad del juego están desequilibrados, por lo que recomendamos directamente jugarlo en Difícil o Muy Difícil para no aburrirnos muy rápido y sentir que la IA no solamente es más competitiva, sino también agresiva. Igualmente, hubiera sido bueno que las actividades secundarias tengan metas que se adapten a la dificultad para tener esa sensación de un reto adicional. Pero incluso aunque tengamos un buen desempeño al volante, el escenario mismo también es una amenaza con sus trampas y parece como si el juego nos quisiera trollear solo por diversión, para variar un poco las cosas. Mencionamos esto como una observación y no una queja.

En Infinite Rush, los coches se dividen en cuatro categorías, cada una ofreciendo una manera diferente de conducir. Están los Híbridos, que son vehículos más balanceados; los Derrapadores, aquellos que fueron pensados para sacar todo el potencial al Drift; los Bólidos, para los amantes de la velocidad; y los Titanes, que son camionetas con una mecánica interesante de sobrecalentamiento si usamos mucho nitro. Acá es donde se le puso más esfuerzo para que sintamos que cada clase tiene algo único que ofrecer. Hay una mezcla entre aquellos juguetes con esos diseños tan extravagantes, llamativos y únicos, y esos vehículos que son una recreación en miniatura de vehículos reales, con los que quedamos conformes.

Todo esto viene acompañado de un sistema de personalización que va más allá de simplemente cambiar el color. Se podrán modificar los coches mediante stickers y libreas, además de personalizar las ruedas. Además de eso, hay un pequeño sistema de perks que mejoran la maniobrabilidad, la velocidad, aceleración, boost, derrape y más, que se irán consiguiendo mientras más eventos lleguemos a completar o más metas se cumplan en cada actividad específica. No es un sistema con mucha profundidad, pero añade un poco más de variedad.

Y hablando de ser creativos, ahora sí hablemos del Track Builder. Está estrictamente pensado para que los jugadores aprovechen directamente el escenario del mundo abierto; el nuevo sistema de snap permite que los módulos de pista se adapten automáticamente al terreno —incluidas superficies con distintas alturas y formas—, de manera que podés levantar trazados que suben, bajan o se integran con edificios. Podemos jugar a nuestro gusto colocando toda clase de obstáculos, mucho más variados que los que vemos en las primeras horas de juego. No solo eso, también podremos usar marcadores que controlan a los bots, teniendo un control adicional sobre cómo se pueden completar. Obviamente, lo más importante es que todos los contenidos se pueden compartir, siendo otro ejemplo de por qué la comunidad es vital. Unleashed 2 ya tiene un editor bastante completo y lo que hemos jugado en línea con amigos nos ofreció buenas experiencias. Estas funciones son las que le dan ese enorme plus.

Lamentablemente, no podemos opinar sobre el modo multijugador en línea porque nunca pudimos encontrar personas jugando durante nuestro acceso a la review. Y eso que el juego tendría crossplay entre todas las plataformas, menos con Nintendo Switch 2. Solo esperamos que la experiencia sea igual de divertida que Unleashed.

A nivel técnico, el juego se ve bien. Se destaca mucho el tono colorido y que cada isla está llena de tránsito en casi todas las zonas, lo que hace que el mapa se sienta vivo. Incluso es positivo ver que muchos objetos son destructibles o salen disparados por los aires y se aprecia. La música también acompaña bien las carreras y la exploración, con su toque electrónico en gran medida y, a veces, con algo de rock para variar.

El problema más grave es que de vez en cuando el juego crashea, algo que podría ser solucionado por un parche. Sin embargo, quizás lo más molesto son las constantes pantallas de carga y una cinemática innecesaria que rompen un poco esa idea de experiencia de mundo abierto si comparamos con otros juegos.

En resumen, Hot Wheels Infinite Rush es un juego de carreras arcade que sentimos que apunta a un público que es más fanático de la marca, mientras que los entusiastas del mundo abierto deben saber que se encontrarían con un juego que, partiendo desde la base, tiene todo lo básico, pero en conjunto muchas funciones forman un producto aceptable.

A todo esto, cerramos con un pequeño comentario. Al menos Milestone lo intenta. ¿Por qué lo decimos? Porque es uno de los pocos estudios del mundo que aún le dedica todo su tiempo al género de carreras todos los años y eso se respeta. En ese sentido, muchos podemos estar de acuerdo, aunque quién sabe si algún día el estudio nos seguirá tirando sorpresas como en el caso de Screamer o seguirá en su zona de confort.

  • Desarrollado y publicado por: Milestone
  • Fecha de salida oficial: 9 de septiembre de 2026
  • Disponible en: Xbox Series, PC, PS5, Switch 2

*Código de review proporcionado por Milestone*