ANALISIS - Final Fantasy Resonance

Por Leon Herrera

Antes de transformarse en una monumental aventura para consolas y PC, Final Fantasy Resonance nació en una plataforma muy diferente hace más de 10 años bajo el nombre de Final Fantasy Brave Exvius, un RPG para celulares que, al menos en un comienzo, supo cómo contar una buena historia.

A dos años del cierre de sus servidores, Square Enix decidió darle una nueva oportunidad a este universo, alejándonos no solo de las microtransacciones y las mecánicas gachas. Ahora, con una trama reinventada, una estética HD-2D y combates por turnos, Resonance resurge de las cenizas, no como una simple adaptación, sino como el JRPG tradicional para un solo jugador que más de uno estaba esperando.

Nuestra aventura comienza en el reino de los caballeros, Grandshelt, donde la humanidad vive en paz gracias al poder de los cristales, fuentes de energía mágica que mantienen el equilibrio del mundo. Sin embargo, cuando la barrera que protege el Templo de la Tierra comienza a debilitarse, Rain y Lasswell, dos jóvenes caballeros de Grandshelt, entran en escena para investigar qué está sucediendo. En su camino también se une Fina, una misteriosa joven que desempeñará un papel importante en esta aventura. La investigación del grupo termina llevándolos a un encuentro con Veritas, el Tenebroso, cuya aparición marcará el comienzo de una amenaza mucho mayor.

Tras presenciar su poder, nuestros protagonistas descubren que el planeta entero corre peligro por culpa de los Seis Juramentados de Paladia, una orden que busca sembrar el caos y la destrucción. Por ello, Rain, Lasswell y sus compañeros deberán unir fuerzas para detenerlos, viajando por diferentes regiones, descubriendo nuevos lugares y secretos, y enfrentándose a enemigos cada vez más poderosos. Como cabe esperar de una aventura de rol de Final Fantasy, el viaje también estará marcado por la magia, los cristales y los vínculos que se forjan entre sus protagonistas.

A diferencia de los combates de acción en tiempo real de Final Fantasy XVI o los remakes de Final Fantasy VII, está entrega recupera el clásico sistema de combate por turnos de la saga, donde la estrategia, la explotación de las debilidades elementales y la gestión de recursos son claves para alcanzar la victoria. Y a eso hay que sumarle que contamos con algunas características muy estándar de los JRPGs actuales con el solo fin de mejorar el ritmo de juego, pero sin traicionar sus raíces.

Cada personaje cuenta con atributos individuales, como la velocidad, que determina el orden de los turnos. Los enemigos tienen debilidades elementales que podemos descubrir mediante nuestros ataques o con la habilidad Libra. 

Al explotar sus debilidades bajo un ataque físico o elemental, rompemos su postura, interrumpimos sus turnos y los dejamos vulnerables a recibir un daño aumentado. Esto activa la mecánica de ronda extra, que permite encadenar habilidades combinadas sin consumir turnos adicionales, creando combos visualmente espectaculares.

Además, contamos con el sistema de visiones, que es, sin duda, la mecánica estrella del juego. Originalmente, en la versión de celulares, era una mecánica que dependía de los micropagos y sorteos aleatorios. En Resonance, los jugadores pueden obtenerlas mediante la exploración. A lo largo del mapamundi encontramos santuarios que contienen cristales en cuyo interior se encuentran las visiones: manifestaciones físicas de los recuerdos, pensamientos y almas de héroes legendarios de otros mundos y épocas. Entre ellos, encontramos héroes de distintas entregas de la saga, como Cloud, Terra, Lightning o Clive.

Al entrar en contacto con estas visiones, se nos plantean tres preguntas sobre el lore de cada personaje. Tras responderlas, podremos invocar a estos guerreros una vez equipados y utilizar sus habilidades en combate. Al equipar una visión, el personaje principal absorbe directamente sus atributos. Por ejemplo, un guerrero especializado en el combate físico, como Lasswell, puede obtener acceso a comandos de magia blanca y habilidades de curación al equipar la visión de Leah. Todo esto genera un interesante sistema de personalización de personaje, rompiendo con los roles tradicionales del grupo.

Incluso en plena batalla, podremos invocar temporalmente una especie de proyección del héroe equipado y ejecutar una de sus habilidades insignia si llenamos el medidor de resonancia, cosa que sucede tras realizar ataques coordinados y romper los escudos enemigos. Un ejemplo es la Cadena de fisión de Cloud, capaz de provocar un gran daño físico de rayo a un enemigo. Todo esto se acompañado de una hermosa cinemática que convierte cada combate en una celebración de la historia de la saga.

Las visiones tampoco se quedan estáticas. A medida que vayamos usando a cada héroe, estos ganan experiencia mediante los puntos de resonancia y, tras ser despertados con cristales, mejoran sus habilidades. Una vez alcanzado el nivel máximo, podemos intercambiar una visión por otra y transferir sus habilidades pasivas y activas en combinación con las nuevas a la otra visión. Siempre y cuando tengamos los puntos de habilidad necesarios para hacerlo.

Uno de los mayores aciertos del juego también está por el lado técnico. Para una franquicia que construyó su mito durante las eras de los 8 y 16 bits, pero que en los últimos años priorizó la acción tridimensional fotorrealista, este título representa el ansiado reencuentro entre la estética retro y la potencia de las consolas de novena generación, devolviéndoles a los fans la experiencia táctica y visual que siempre soñaron. 

La mezcla de pixel art hiperdetallado en los personajes con entornos 3D, iluminación moderna y efectos de profundidad es una delicia visual. Resulta sumamente poético que sea Final Fantasy Resonance la primera entrega de la saga en abrazar este formato por completo. Y todo esto sin contar que la banda sonora juega un papel fundamental como parte de un deleite audiovisual. Con más de 120 canciones orquestales a cargo de Noriyasu Agematsu, el apartado sonoro también es espléndido, con piezas que acompañan de manera grandiosa la aventura en todo momento y devuelven el protagonismo a los leitmotivs melódicos, los coros y la inolvidable fanfarria de victoria. Las actuaciones de voz en inglés son sobresalientes y consiguen transmitir con gran acierto lo que sucede en las cinemáticas y conversaciones. 

Otro de los grandes aciertos de esta entrega dentro del ecosistema de Microsoft es la inclusión de la función Xbox Play Anywhere, algo que Square Enix viene apostando mucho, y parece que han comenzado a optimizar mucho más sus juegos para Xbox on PC.

En conclusión, Final Fantasy Resonance es una carta de amor nostálgica y bellísima para los amantes de los JRPG de la vieja escuela. La combinación del apartado visual HD-2D con un sistema de combate táctico moderno hace que cada batalla resulte gratificante.

Nos harán pasar decenas de horas enfocados principalmente en jugar la campaña, con misiones secundarias que se complementan gracias a la meta de conseguir más recompensas o contenidos desbloqueables, como nuevas invocaciones.

El juego recupera, en muchos aspectos, el alma que algunas entregas numeradas recientes dejaron en el camino. Mientras la saga principal giró hacia la acción desenfrenada y el fotorrealismo, este título abraza con orgullo los turnos tácticos, el mapamundi explorable y los secretos en cada esquina. No se siente como un sustituto ni como un proyecto menor: se siente como un juego completo, de gran presupuesto, fluido, respetuoso con el tiempo del jugador y diseñado con un cariño genuino hacia la era dorada del género.

Final Fantasy Resonance no solo demuestra que un juego móvil puede dar el salto a consolas y PC con maestría: demuestra que la verdadera esencia de un Final Fantasy sigue más viva que nunca cuando se pone la jugabilidad y la historia por encima de las monetizaciones.

  • Desarrollado por: Square Enix, Lancarse
  • Publicado por: Square Enix
  • Plataformas: Xbox Series X|S, PlayStation 5, Nintendo Switch, Nintendo Switch 2 y PC
  • Fecha de lanzamiento: 22 de octubre de 2026
*Código de review proporcionado por Square Enix*